¿Cómo puedes permitir que esos niños índigo que tienes cerca de ti se expresen?

 

Vuelvo a repetirlo: haciendo todo lo posible para que sus padres se comprometan y se responsabilicen en el potencial de ese niño, en sus cualidades, y que es lo único que puedes hacer, de momento: tener reuniones, estar estimando constantemente (periódicamente, claro) de qué manera estos niños índigo, al margen del colegio, al margen de lo establecido y del método pueden desarrollar su interés por el método con las alternativas que de momento tenemos: Apoyo, amor, autoestima, creatividad, actividades participativas, saber escucharle, saber comunicarse con él o ella, acompañarle, explicarles, etc. Y no hay más, muy poco más. No hay recetas, no hay milagros: hay trabajo. Pero ese trabajo es tan gratificante…

 

 

 

Si tienes un niño índigo cerca ya sabes que desde la cuna te miraba con una madurez emocional que no era normal. Ya sabes que el castigo, el chantaje, la violencia física o psicológica no sirve con ellos. Ya sabes que los castigos o el “porque lo digo yo” no sirve con ellos, todo eso ya lo sabes. Y sabes que es especial, tú lo sabes. No permitas que nadie sepa más de él que tú. No lo permitas. No pongas tu poder en manos de otras personas que te aconsejen que le des Ritalín u otras drogas. No lo permitas. Haz lo que esté en tu mano. Repito: Si te lo puedes permitir, llévalo a un Waldorf o a un Montessori, porque el sistema de este tipo de colegios generalmente (porque la perfección no existe, evidentemente) tratan a los niños de uno en uno, tratan totalmente integrados lo que es el aprendizaje, el respeto, la vivencia y convivencia con los otros reinos animal, vegetal, mineral; incluyen el aprendizaje desde la sensibilidad artística, con artes plásticas, con tiempo, sin expectativas y según el ritmo de cada niño; sin arribismos ni fricciones ni competencias. Se habla y se expresa desde el respeto y desde la ética. No hay connotaciones religiosas que enmarañen sus cabecitas; nadie ha muerto en cruces, nadie tiene que salir huyendo de otros… No se incrementan ni se fomentan las luchas sociales, sino todo lo contrario. Verás niños en estos colegios de todas las razas y colores, edades, y aprenden a convivir y a hacer pan; aprenden a cuidar de las plantas y de los animales… Así son los Montessori y los Waldorf, en general. Seguro que habrá excepciones, pero los que yo conozco y en general son así.

 

Primera solución. Sí, son caros estos colegios. ¿No nos podemos permitir esta solución? La desestimamos. Segunda solución: se tú misma, se tú mismo, quien encuentre las posibilidades realizables, viables, coherentes y mágicas (¿y cómo no?) de que se den sincrónicamente. Hay una ley que se llama: “Sincronicidad”, basada en el “pedid y se os dará”. Ponlo ya, haz tu pedido al Universo. Porque cuando alguien desea algo, y es por el bien de muchos, siempre la vida le apoya, siempre. Hay excepciones, como cuando hay una contraorden: cuando tú pides algo, y no te crees merecedor o merecedora de recibirlo lo anulas. Pero si tú pides recibes. Pide ya para que se den las circunstancias para que tú conozcas a otros padres en las mismas circunstancias que tú. Y que se conozcan maestros o maestras, psicólogos, educadores, educadoras, que estén en este tema al igual que tú, y que tengan el nivel de consciencia y compromiso que tú tienes, y también que vean viable totalmente el tener una escuelita, en la que por cada aula sólo hayan ocho o diez niños, y que por supuesto esté guiada por el actual método del sistema educativo, pero adaptado a las características y necesidades de cada grupo de niños índigo. Desde el corazón, no desde el elitismo. No comencemos a ser desde ahora “racistas espirituales”: “Un colegio para índigos, y aquí no entra nadie que no sea índigo”… Repito: el potencial índigo es latente. Un niño, un adulto, un adolescente puede incrementar, desarrollar, potenciar las cualidades del hemisferio izquierdo y derecho a lo largo de toda su vida. No pongamos etiquetas.

 

Porque los índigos sólo llevan una etiqueta, una sola: la de no llevar etiquetas. No hay dos índigos iguales, no hay etiquetas para los índigos. Así se escriban veinte nuevos libros sobre índigos cada mes, repito: no hay etiquetas, no hay clasificaciones Porque potencialmente cada niño índigo es creativo, místico, interdimensional, clarividente y tecnológico., Ahora bien: un niño de África o un niño de un barrio marginal de México no podrá demostrar que la tecnología es uno de sus fuertes, porque igual no ve una computadora en su vida. No podrá demostrar su gran potencial artístico, porque igual no tiene un lienzo ni pinturas para pintar en su vida. No podrá demostrar sus aptitudes místicas o sí, porque igual su abuelita es una gran devota de la Virgen de Guadalupe y el niño habla con ella, por ejemplo… Es decir, que no podemos ponerles etiquetas a nuestros niños índigos, porque potencialmente y si se dan las condiciones adecuadas, desarrollarán todo potencial del hemisferio derecho, que es un gran potencial para lo artístico, para lo tecnológico, para lo intuitivo, para lo terapéutico, para lo interdimensional, si se dan las cualidades adecuadas y un entorno propicio. Pero si no, NO. Pero no hay índigos exclusivamente enfocados al arte, o índigos enfocados exclusivamente hacia lo tecnológico, o índigos enfocados exclusivamente a la mediumnidad, o índigos enfocados exclusivamente a tener potencial sanador en sus manos.

 

Hablo del potencial sanador en sus manos, ¿por qué? Porque están calentitas, y todo lo calentito alivia. Cuando te das un golpe ¿qué haces? Ponerte la mano. Cuando alguien se hace daño ¿qué haces? Ponerle la mano. Y esto, es una orden, o más que una orden, una sabiduría del hemisferio derecho conectado con tu corazón que te dice que puedes sanar; que tu calor es sanador. Porque además de una función orgánica: calor, es amorosa, porque sale del corazón. Por lo tanto, todos en mayor o menor medida somos índigo. Y para terminar con lo de las soluciones: si tampoco conocemos a otros padres índigos o si no tenemos forma de encontrar una maestra, un maestro, un profesor, una psicóloga, o a alguien que crea en nuestro proyecto de tener a nuestros hijos en una escuela para índigos donde se les de el método del Ministerio de Educación y además actividades lúdicas, creativas, participativas… ¿Tampoco esa sería una solución? Pues entonces mira a ver qué nivel de calidad de tiempo tienes (porque ya se que la mayoría de madres trabajamos, y de padres), pero no se trata con el índigo sobre todo, no se trata de cantidad, sino de calidad. Mira a ver qué calidad de tiempo tienes, cree en él o en ella, siente el ser maravilloso que es y ve cuestionándote qué cosas, qué actividades podrías realizar con él o con ella. Si te ha elegido, es porque tú eres consciente de que tienes un maestro, pero que ahora es niño o niña. Tienes qué ayudarle a despertar su potencial, y a que sepa que es un maestro en un futuro. Aquí y ahora es un niño o una niña, y hay que ponerle límites, hay que educarle, hay que valorarle, estimularle, etc.